Todos tenemos un muerto en el placard: eso que no quisimos hacer y, porque éramos jóvenes o estábamos demasiado borrachos o nos sentimos inexplicablemente obligados, terminamos haciendo sin pensar; o eso que hicimos convencidos de que era lo mejor que nos podía pasar pero con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que no: ¡era lo peor! Revivir ese episodio que puede haberte resultado traumático, si lo hacés con humor, puede ayudarte a exorcizarlo... o no, pero siempre está bueno saber reírse de uno mismo.
Animate, perdé el pudor y confesá tu experiencia más vergonzosa.
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Debate: ¿Es posible querer linchar a los propios niños y, al mismo tiempo ser "una flor de madraza"?
Los especialistas en maternidad discuten pero no dudan.
El debate entre quienes califican de "aberrante" al odio experimentado hacia los propios hijos y quienes, por el contrario, consideran que se trata de "un sentimiento genuino, espontáneo y entendible", sacude la modorra entre los expertos que dedican sus vidas a estudiar uno de los papeles más antiguos y controvertidos del género femenino.
"podrás ser una excelente madre, pero al cuarto o quinto día de las vacaciones de invierno no hay manera de que no se te crucen irresistibles odeítas pícaras vinculadas con mordazas, manoplas o somníferos", confiesa una psicóloga que se define como "primero especialista y después, madre".
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